Aprender a tocar el piano

Aprender a tocar el piano puede ser un hermoso y estimulante desafío que no dejará de asegurar una gran satisfacción, siempre y cuando, por supuesto, pongamos empeño y dedicación, porque, ya sabes, el piano es un instrumento complejo e importante.

Aprender a tocar el piano es una de las formas más practicadas y queridas de acceder al mundo de la música, proporcionando la base para cualquier tipo de género que sea clásico, blues, jazz, pop, rock, etc. El piano, además, es un instrumento muy versátil que esconde muchos otros dentro de él, esta versatilidad le permite desempeñar perfectamente tanto el papel de solista como el de compadre dentro de las formaciones instrumentales. Cualquier práctica musical puede encontrar en el piano un instrumento adecuado. Aprender a tocar el piano permitirá una gran libertad expresiva.

Como ya se ha mencionado, aprender a tocar el piano no es fácil, es un proceso de aprendizaje que incluye tanto nociones de teoría musical y solfeo, como lecciones de práctica desde el nivel principiante hasta el avanzado. Aprender a tocar el piano puede llevar mucho tiempo, pero practicando el instrumento con regularidad y adquiriendo la base teórica, se ganará una cierta confianza y facilidad de ejecución.

Para ver un progreso real y aprender a tocar el piano, se hacen imprescindibles algunos elementos indispensables que, en realidad, pueden considerarse fundamentales para el aprendizaje de cada instrumento: una fuerte motivación y voluntad, tiempo para dedicar al aprendizaje y al ejercicio, sentido de la escucha.

Cuando hablamos de tiempo para dedicar a la práctica y al estudio de las bases teóricas del instrumento, nos referimos a media hora como mínimo que debe reservarse para el estudio diario. Los cursos y las lecciones pueden transmitir las nociones y dar las sugerencias necesarias, pero los que pretenden aprender a tocar el piano deben aplicarse y con un ejercicio asiduo y el estudio se familiarizará cada vez más con las partituras y el instrumento.

Y aquí, la motivación y la voluntad entran en juego, porque el compromiso debe ser constante, ya que la frecuencia de las sesiones efectivas es fundamental. Esto puede significar el reemplazo de este tipo de aprendizaje con otras actividades diarias. Sin embargo, si la motivación es fuerte, este tipo de sacrificio no debería ser particularmente gravoso.

En cuanto a la cuestión del ritmo y la cantidad de trabajo que hay que dedicar al aprendizaje del piano, obviamente no se puede generalizar porque mucho afecta a la inclinación y aptitud personal para estudiar música y a los objetivos que uno se fija. Pero si tuviéramos que identificar tres elementos que pueden, a todos los niveles, marcar la diferencia y que siempre deben ser cultivados, podemos indicar: la concentración y la memoria, el enfoque positivo del trabajo y el estudio y la práctica constante del teclado que ayuda a los dedos a adquirir la fluidez y la destreza necesarias para moverse entre las teclas.

Este último es uno de esos aspectos que deben ser cuidados y practicados cuando se decide aprender el piano y si se sigue un buen curso habrá ejercicios específicos para entrenar la destreza y habilidad de los dedos en el teclado. Hacer ejercicios que entrenan la habilidad de los dedos, como ascensos y descensos de octavas con cada mano aumentando el ritmo, no sólo ayuda a la fluidez de las manos en el teclado, sino también a conseguir un oído musical, otro aspecto que debe tenerse en cuenta cuando se decide aprender a tocar el piano.

Tener una sensibilidad musical y un oído entrenado facilita el aprendizaje y nos permite juzgar nuestro progreso con la propiedad.

En conclusión, aprender a tocar el piano es un camino largo y articulado que necesita toda la pasión y el entusiasmo indispensables en todo proceso de aprendizaje. Sin embargo, al final de este camino, las satisfacciones no faltarán y serán mucho mayores que los pequeños sacrificios que requiere el logro del objetivo.

El teclado del piano

Para reconocer las notas del teclado del piano basta con conocer la nota asociada a una sola tecla para poder derivar todas las demás por asociación lógica.

Esto es posible gracias a la escala musical que consiste en los siete Do , Re , Mi , Fa , G , A , , que se desarrolla para las ochenta y ocho teclas del teclado del piano. Considerando los números que acabamos de mencionar, el siete de las notas y el ochenta y ocho de las teclas del teclado del piano, uno podría preguntarse cómo es posible con sólo siete notas dar un nombre a cada tecla. De hecho, los nombres son siempre C, D, E, F, G, A, B pero a medida que se avanza a lo largo del teclado del piano cambian de altura y se asocian a un número que identifica su posición exacta.

Por consiguiente, según una progresión numérica normal, tendremos que empezar de izquierda a derecha en el teclado del piano C1, Re1, E1, Fa1, G1, A1, Si1. Al final de la primera octava, que es la primera escala musical, una segunda comienza de nuevo en un tono diferente y entonces tendremos: C2, Re2, E2, F2, G2, A2, Si2. Luego un tercero al que corresponde la sucesión: C3, Re3, E3, F3, G3, G3, A3, Si3, y así sucesivamente hasta C8.

No hace falta decir que esta clasificación del teclado del piano sólo concierne a las teclas blancas para las teclas negras que hay que hacer un discurso aparte.

Una cosa que hay que tener en cuenta para evitar confusiones es que, contrariamente a lo que se podría pensar, la primera tecla de la izquierda no corresponde a un DO sino que es un LA .

Al principio del párrafo se hizo referencia a la posibilidad de conocer la nota asociada a una única clave para obtener todas las demás por asociación lógica, pues esa clave que hay que aprender a reconocer es la DO , porque a partir de ella se pueden encontrar todas las demás claves sin posibilidad de error.

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