Ejercicios para la naturalidad en el piano

Uno de los principales defectos, desde el punto de vista motor, en el piano consiste en una terrible leñosidad, en una total falta de naturalidad. Un alumno de este tipo sólo necesita sentarse al piano para convertirse en madera, piedra, y sus articulaciones dejan de actuar. Las razones son claras: la insuficiencia de la tarea, el terror frente al instrumento, la ausencia total de musicalidad le obligó a odiar secretamente, y a veces explícitamente, las lecciones de música, las notas, las teclas, todo.

Para adquirir una agilidad real es necesario, por así decirlo, “cavar el túnel por ambos extremos”, y para obtener al menos una primera agilidad indispensable se pueden proponer estos ejercicios físicos: con la muñeca levantada y con la mano colgando libremente, tome una nota en el piano desde arriba, baje gradualmente la muñeca lo más bajo posible, con un movimiento calmado y medido, y luego levántela de nuevo a tal altura del teclado que el dedo, por supuesto, ya no pueda sostener la tecla y, con un movimiento calmado y sinuoso, “tómela” hacia arriba junto con la muñeca y la mano. Y tantas veces con todos los dedos.

Este tipo de ejercicios, puramente técnicos, tienen su indudable utilidad para hacer que el pianista adquiera agilidad y naturalidad, pero deben ir acompañados de ejercicios que desarrollen también las capacidades mentales del pianista.

Un pianista necesita tanto como una bailarina para dominar realmente su cuerpo, para conocer “el mínimo y el máximo” de una actividad, desde el cero de la tensión, que es el silencio absoluto, hasta el máximo de la tensión, similar a lo que en las máquinas se llama el máximo de la potencia diseñada, y no sólo debe saber, sino también saber cómo explotar estas habilidades mientras toca. Para ello, el virtuoso pianista debe entrenar exactamente igual que un buen caballo de carreras premiado.

Ejercicios de piano

Para producir un sonido adecuado es de fundamental importancia comenzar con los ejercicios en el piano que permiten manejar mejor la caída. Este es un aspecto, de hecho, que requiere mucho más entrenamiento del que se podría pensar cuando simplemente se ve un brazo cayendo como un peso muerto sobre el teclado. Esto se debe a que siempre tendemos a controlar constantemente nuestros movimientos debido al sistema extrapiramidal que tiene como objetivo controlar las reacciones instintivas orientadas y adaptarlas al movimiento voluntario.

Por lo tanto, es útil comenzar los primeros ejercicios en el piano entrenando la relajación completa de los brazos y los hombros mediante un entrenamiento de caída libre o abandonando repetidamente el brazo incluso simplemente estirado hacia el lado y dejándolo caer sobre el costado o sobre cualquier superficie sin necesidad de saber dónde impactan la mano y los dedos, a fin de obtener un control adecuado del peso. Es aconsejable entrenar las partes individuales del brazo para que caigan primero sólo el antebrazo que sostiene el brazo, los hombros y el codo y luego sólo la mano que sostiene el brazo, los hombros, los brazos y la muñeca.

Un paso más de los primeros ejercicios en el piano es el de la caída con precisión que consiste en considerar un solo dedo que debe ir a impactar una determinada tecla en el teclado, por lo tanto, para realizar este ejercicio correctamente es necesario combinar la precisión y la relajación, caer a peso muerto manteniendo el control sobre la dirección de los miembros que deben ir a localizar con un determinado dedo una determinada tecla.

El siguiente paso es caer con el pulgar de la mano derecha sobre la única tecla identificada y tocar todas las teclas adyacentes al dedo meñique en sucesión. Cuando se realizan estos ejercicios en el piano, se debe tener cuidado de no superponer los sonidos, que deben ser siempre distintos y consecutivos. Al tocar con un dedo, el siguiente se prepara para pulsar la tecla levantando ligeramente, al igual que el anterior también debe levantarse para evitar sonidos superpuestos.

Para desarrollar la movilidad y la precisión de las partes individuales del cuerpo involucradas, después de la caída se puede mantener el botón único abajo y primero mover el codo hacia atrás y adelante mientras se mantiene la muñeca y la mano en su lugar. Del mismo modo, después de la caída, haga primero movimientos laterales y luego gire exclusivamente con la muñeca manteniendo el antebrazo y el codo en posición.

Otros ejercicios en el piano para entrenar la caída son los que consisten en intentar caer sobre las diferentes teclas acostumbrándose a cantar la nota que se va a tocar antes de hacer el movimiento.

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